La brecha social en Lima Metropolitana

Por Róger Luna, politólogo y miembro de Gobierno Coherente.

Según el último Censo Nacional del INEI en el 2007, Lima Metropolitana (LM) tiene 7’605,742 habitantes, representando al 27,7% de la población del país. Lima concentra 3,9% de extrema pobreza, pero la incidencia de pobreza llega al 19% según datos Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social. La tasa de desempleo en Lima Metropolitana subió levemente a un 8,2% en el trimestre mayo-julio del 2009. Debemos agregar que el número de ocupados en LM que ganan menos de 800 soles al mes son 2’037,391 (26,8%), en contraposición a los 185,782 (2,4%) que gana más de 5,000 soles al mes. Existe una enorme desigualdad económica en el campo laboral con aquellos que acceden a los beneficios salariales y aquellos que no. Hablamos de una brecha social en relación a los ingresos.

A pesar de que hubo un pequeño incremento en los niveles de empleo y de ingresos en la población, ¿por qué existe una brecha social en la sociedad?, ¿por qué hablamos de una brecha social? Para explicar esta problemática que engloba Lima Metropolitana, debo decir que la brecha social es la barrera que impide el desarrollo y el progreso de ciertos sectores de la sociedad, reflejándose en la pobreza extrema, la falta de políticas sociales y la sobrepoblación que trae como consecuencia la carencia alimentaría, así como el difícil acceso a los servicios básicos debido al alto costo y las desigualdades teniendo como base la distancia o la lejanía. La brecha social entonces es el acceso limitado a la educación, salud, vivienda y también se incluiría a los medios de transporte. Ergo, la brecha social esta enfocada en los bajos ingresos del hogar que por ende generan pobreza y, a la vez, un sentimiento de aislamiento y atraso.

En este sentido, según Carmela Vildoso, ex Ministra de Desarrollo Social, los grupos sociales más vulnerables de la brecha social son Niños menores de cinco años con desnutrición crónica (7.7%). La obesidad, por ejemplo, llega a 20% en los niños y 60% en el caso de las madres. Los hogares con presencia de analfabetismo en LM llegan en promedio al 3.7%. Según el INEI, el 81% de la población de LM cuenta con el servicio de agua y desagüe, pero el 6.7% no tiene acceso al servicio y solo depende del uso del camión cisterna u otro similar a fin de obtener el servicio. El 59.7% cuenta con telefonía frente al 40.3 % que no accede a tan importante servicio. Existe un vació en el acceso a la comunicación y servicios que la actual gestión de la Municipalidad Metropolitana de Lima ha descuidado, delegando la responsabilidad al gobierno central.

No existen políticas sociales para Lima en educación, salud, cultura, nutrición, deporte, transporte, trabajo, vivienda, alumbrado público, agua y desagüe, en forma descentralizada. Lamentablemente este centralismo, causa además del crecimiento desordenado de la ciudad capital hasta hoy, tendrá unas consecuencias conflictivas si no se logra hacer algo al respecto desde ahora.

Las migraciones

Es evidente que la brecha social es consecuencia también de la ineficaz política de planeamiento urbano de la que ha padecido Lima desde la primera ola migratoria de mediados del siglo pasado, cuando la ciudad empezó a recibir migrantes de provincias con menores ingresos, que ocuparon terrenos marginales no urbanizados, inclusive los cerros y sobre suelos de mala calidad. Es el caso del cerro San Cosme, El Agustino y la margen izquierda del río Rimac. Después las autoridades promovieron la modalidad de lotes de servicios, desarrollándose así zonas como Tahuantisuyo, Condevilla, Valdivieso y parte de Ciudad de Dios. Los años posteriores, ante la presión continúa de la población desposeída, se generan proyectos de lotización, sin servicios y lejos de la ciudad, así surgen Villa el Salvador (1971), Huascar-Canto Grande (1976), Huaycan (1984), Mi Perú(1986) y Pachacutec (1989 y 2000). La privatización de las áreas de expansión, al hacerlas inaccesibles, empujó a las personas de bajos recursos hacia áreas consideradas reservas arqueológicas y ecológicas o de alto riesgo como los rellenos sanitarios. Un ejemplo el conjunto habitacional establecido en el Cerro Candela en el distrito de San Martín de Porres hasta la actualidad.

La expansión acelerada y desproporcionada originó la demanda insatisfecha de servicios básicos como vivienda, salud, educación, transporte público, agua, desagüe, alumbrado eléctrico, recreación y el deterioro de los servicios existentes. También ocasiono la tugurización, envilecimiento de la infraestructura urbana, deterioro del centro histórico, contaminación ambiental por la congestionamiento y caos vehicular. En las áreas periféricas se observa la desarticulación respecto a la trama urbana, insalubridad, inadecuada ocupación del espacio residencial y la perdida de las áreas agrícolas que incide en el abastecimiento alimentario, así como el uso limitado de los espacios públicos. José Matos Mar llamó a este fenómeno social causado por el centralismo Limeño como ¨Desborde Popular ¨.

Según la Dra. Vildoso, existe una pobreza subjetiva debido a la percepción de desigualdad, relacionado a la movilidad social y la configuración de las grandes ciudades al interior de Lima Metropolitana (*). Esto sumado a la importancia de la segregación en el proceso de diferenciación social, que significa que las familias que logran escapar de la pobreza y mudarse a zonas residenciales con sus “bolsas de prosperidad” sienten una mejoría en su bienestar subjetivo. Estas “bolsas” tienen un prestigio que alcanza a los habitantes menos ricos del área. Así mismo, una familia urbana pobre siempre encuentra en el vecindario una familia más pobre. Las grandes desigualdades locales –para quienes creen en la noción de igualdad de oportunidades- son percibidas como oportunidades para quienes trabajan duro.

Coincido en algunos aspectos con la Dra. Vildoso, debido a que los primeros migrantes que arribaron a la ciudad capital tenían como objetivo satisfacer sus necesidades y la posibilidad de progresar para el bienestar de sus familias. Pronto surgirían los campos feriales, el comercio ambulatorio y pequeños centros comerciales populares administrados generando oportunidad laboral: yo lo llamaría emprendedurismo. Los primeros migrantes trasladaron a sus hijos sus esfuerzos y responsabilidad en la administración del comercio, y ellos a sus nietos, es así como surge “el rey de la papa”, “el rey de Gamarra”. Dejaron atrás la precaria vivienda localizada en la periferia de Lima y se trasladaron a zonas residenciales. Actualmente existen micro, pequeños y medianos empresarios que han logrado consolidarse en zonas estratégicas como Villa El Salvador (el parque industrial), San Juan de Lurigancho (centros de abastos) y Comas, surgiendo una nueva clase social emprendedora.

Si este grupo de migrantes logró progresar, ¿por qué no existe una respuesta positiva con otros grupos poblaciones que arribaron a la ciudad en las mismas condiciones, generándose desigualdad social y económica?

Una Lima desintegrada

Otro elemento fundamental en esta brecha social seria un difícil acceso a los servicios de agua y desagüe y titulacion de terrenos. Parte de esta desigualdad es atribuible al poco interés de la comuna limeña por crear políticas urbanas no sectoriales sino integradoras, a fín de evitar el incremento de tráfico de terrenos e invasiones. Otro elemento es la distancia, la lejanía y difícil acceso, como los asentamientos humanos ubicados en el cerro San Cristóbal, El Pino y otros ubicados en las riberas de los ríos Rimac y Chillón.

La lejanía y distancia de un lugar a otro influye en la falta de integración de la comunidad, pues aquel trabajador que labora en una empresa constructora que esta ubicado en San Isidro demora de dos a tres horas para trasladarse desde su hogar en Carabayllo. ¿Existe una política de integración interdistrital vial? La actual gestión desarrolla en forma apresurada obras de infraestructura vial que unen el este, norte, sur y centro de Lima a fin de reducir la distancia de un distrito a otro. Pero ¿por que existe esa brecha social en el sistema de transporte? Podría simplificarlo con el termino aislamiento social: muchos pobladores que no tienen títulos de propiedad, no cuentan tampoco con documento de identidad, servicio de agua y desagüe, se encuentran a la deriva, muchos de ellos no conocen el mar pero suena algo ilógico estando cerca de la provincia constitucional del Callao y otros distritos colindantes con salida al mar. La falta de una política de transporte integral motiva una barrera social. Limita y dificulta el libre tránsito del poblador.

En comparación con otras ciudades a nivel internacional, no se ha podido consolidar en los pobladores de Lima un mismo sentido de pertenencia e identificación por su ciudad y comunidad. Una gran ciudad sin un plan de ordenamiento territorial o de desarrollo social comunitario impide que la gente logre integrarse sin prejuicios basados en ignorancia, aislamiento, delincuencia o discriminación. La brecha social en Lima metropolitana crece desordenadamente, sin control.

Fuentes:

  • INEI-Encuesta Permanente de Empleo (EPE). Mayo-Junio-Julio 2009
  • INEI (en base a la ENAHO 2008).
  • Vildoso, Carmen. Desarrollo Social en Lima Metropolitana.
  • Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social – Programa Juntos.
  • Plan Estratégico de Lima Metropolitana 2005 a 2035
  • Trivelli, Carolina. Cambios en los rostros y niveles de pobreza. IEP. Los datos corresponden al año 2006.
  • Ministerio de Educación. Unidad de Estadística Educativa.
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