A los Sres. Firmantes del Manifiesto publicado en “La República” el 17.01.10 . Por Manuel Benza Pflucker

A la población que tenga acceso a ésta respuesta a dicho documento

El Manifiesto (en adelante, EM) firmado por 27 intelectuales y políticos el 17.01.10 contiene elementos de juicio y propuestas que juzgo muy importantes para promover el debate de ideas políticas generalmente ausente en los medios de prensa del Perú, salvo contadas excepciones. Se publica en un momento político en que se dan una serie de definiciones político-electorales en las derechas (incluyendo a K. Fujimori, Castañeda Lossio, Toledo, apristas que van desde Alan García hasta Velásquez Quesquén y del Castillo, Bayly, Kuszinsky, Lourdes Flores y Acuña, principalmente) y en el que el Partido Nacionalista toma la acertada decisión de no ir a las elecciones regionales y locales con su nombre y símbolo sino buscando alianzas. Hace ya 6 meses el líder del Partido Socialista tomó partido públicamente por Ollanta Humala. Esa decisión trajo y trae consecuencias: dos recientes rupturas en ese partido por el desacuerdo con la decisión de su líder en apoyar a Humala y un realineamiento de algunos políticos e intelectuales que pertenecieron hasta la década del 70 a Vanguardia Revolucionaria, antecedente político del actual Partido Socialista. Me imagino que su vocación por el cambio social hacia una sociedad más justa y redistributiva los motiva a apoyar la opción que hoy aparece en encuestas como la más fuerte para enfrentar a las derechas políticas tradicionales, aunque todavía falta mucho para las elecciones generales y la difícil construcción de una alternativa a las derechas y al Partido Nacionalista sigue siendo posible. En EM destacan en primer lugar, a mi juicio, dos asuntos: el apoyo a la candidatura presidencial de Humala y la proposición de una serie de ideas que merecen ser analizadas, coincidan o no con las del Partido Nacionalista, o más concretamente, con las de Humala.

Y es que en EM hay ideas-propuestas que pertenecen a los firmantes (han sido expuestas en diversos artículos) y no necesariamente al Partido Nacionalista e ideas-propuestas que coinciden con el discurso de Ollanta Humala.

Coincido plenamente con la identificación de la encrucijada actual: o profundizar la Democracia o continuar con el neoliberalismo, modelo, agrego (y espero coincidir en ello) que fue impuesto por Fujimori y continuado por Toledo y García. Considero, empero, que la democratización creciente o la radicalización de la Democracia sólo será posible en el marco de una Economía Solidaria para el Desarrollo Humano Sostenible y no en el capitalismo actual (que seguirá siendo neoliberal en lo financiero y comandará militar y geopolíticamente al mundo por muchos años más). La transnacionalización creciente y sin discreción así como la total ausencia de una racionalidad orientada a poner la sociedad y el Estado al servicio del Ser Humano y no del mercado, atenta contra el desarrollo actual e imposibilita un desarrollo futuro. Pero, como los firmantes lo saben, la lógica antinacional y anti popular del actual modelo de acumulación está garantizada en la Constitución vigente (sobre todo pero no exclusivamente en su régimen económico, artículos 58,60, 62 y 63).Coincido plenamente en la noción-expuesta en EM- de la necesidad de construir la Democracia y la Nación peruanas y en la lucha contra la exclusión.

No coincido en que el ciudadano Ollanta Humala “representa los ideales de la gran transformación que nuestra Patria requiere”. De lo anterior (del propio documento) no se sigue necesariamente tal manifestación. El haber obtenido  un importante respaldo electoral en las elecciones generales anteriores y haber conseguido hasta hoy aparecer en encuestas como el más fuerte candidato que proclama oponerse a los partidos de derecha antiguos, nuevos y conversos no es, por ese hecho, una opción de cambio democrático radical frente a los adversarios del desarrollo del país y a los sostenedores del capitalismo neoliberal. Muchos  esperamos alguna vez que así sea, pero no se trata de confundir deseos con realidad. Ruego permitan explicarme mejor sobre esto más adelante.

Coincido con ustedes-y seguramente con miles de peruanos- que se requiere una profunda renovación de la política y un cambio radical en la economía. El cambio radical en la política y en la economía implica, entre otros asuntos-y en ello también coincido- un nuevo contrato social, expresado en una nueva Constitución opuesta en su esencia a la neoliberal-fujimorista de 1,993. Pero esa nueva Constitución, para ser realmente favorable a los cambios políticos y económicos, no puede consagrar una “economía nacional de mercado” ni obviar una democratización de la Estructura del Estado, tanto en el ámbito nacional, como en el regional y local. Discrepo radicalmente con los firmantes en estos dos asuntos cruciales. Ambos asuntos coinciden con el discurso de Humala. Coincido, para no dejarlo sin mencionar, con un Estado laico y con la consagración en el Derecho positivo y en el ejercicio diario de la multiculturalidad, que es-según Xavier Albó-la relación positiva y creativa entre dos o más culturas, situación que hay que conquistar en el Perú. Coincido en relacionar la lucha anticorrupción con variables como el refuerzo de la autoestima cultural, la defensa de nuestro patrimonio nacional (añado: económico en lo que atañe a servicios estratégicos y básicos y cultural-multicultural, quiero decir, no únicamente en lo que atañe a nuestras raíces andino-amazónicas como ustedes afirman, sino también a las demás).

Coincido en vuestra formulación que pide “recuperar nuestros recursos naturales” y “promover la industrialización”, propuestas que colisionan, a mi juicio con el enunciado de Humala (que ustedes hacen suyo) de fomentar una “economía nacional de mercado”, que en buen romance es lo mismo que tenemos hoy, por lo que no es posible emprender planes de desarrollo para el largo, mediano y corto plazo(pues ello sería una intervención del Estado, asunto prohibido en la economía de mercado, en la economía social de mercado o en la economía nacional de mercado).No sería posible tampoco recuperar recursos naturales(pues implica, repito, una intervención del Estado),y menos aún “promover la industrialización”, pues la promoción de micro, pequeñas y medianas industrias descentralizadas(que son las que más empleo generan) requiere revertir el modelo primario-exportador y el modelo de acumulación-distribución de capital. Para ello se necesita por lo menos: capacitación para transferir innovación, ciencia y tecnología, crédito estatal de largo plazo y baja tasa de interés (principalmente en bienes de capital)  a los que aprueben la capacitación, sanciones y premios en el proceso de crédito (lo que supone monitoreo y crédito por segmentos) así como asesoramiento oportuno, permanente y muy barato a todos los productores (nuevos y antiguos).Todo ello con intervención estatal, ya sea interviniendo directamente o fomentando alianzas con capitales privados, cooperación internacional, ONGs, etc.

Alfred Müller –Armack formuló por primera vez el concepto economía social de mercado en “Economía dirigida y economía social de mercado” (1,946)y desarrolló el concepto en varias obras,  principalmente en “Economía social de mercado”(1,953) Quiso distinguirla de la economía de mercado a secas al otorgar cierta capacidad de intervención estatal en la agricultura y la energía. Entre los teóricos del neoliberalismo se suelen encontrar ciertos matices de diferencia, pero todos (además del citado, W.Röpke, W.Eucken, F.Hayek, K.Popper y otros) coinciden en que se debe aspirar a un sistema de precios cercano a la competencia perfecta y que el Estado debe jugar un rol subsidiario: ingresar al proceso económico sólo excepcionalmente y por ley especial. En relación a lo último, es precisamente lo que dice el art.60 de la actual Constitución política. Lo concreto es que la ideología neoliberal y su puesta en ejecución han fracasado en el mundo según múltiples analistas, entre ellos varios de los firmantes en EM, generando mayores barreras para la industrialización de los países subdesarrollados y agudizando en ellos la tendencia a consolidar el modelo primario-exportador, transnacionalizando nuestros recursos naturales. Exactamente lo contrario a vuestra propuesta matriz tomada del discurso de Humala de ir a una economía nacional de mercado. Nadie puede discutir(salvo los neoliberales ortodoxos) que bajo el manto de la formulación de economía social de mercado o economía nacional de mercado lo que se ha dado es la imposición del Consenso de Washington, desgraciadamente no mencionado en EM, pese a ser el programa para la orientación de la economía peruana desde 1,990 hasta hoy: liberalización de tasas de interés, del comercio internacional, de la entradas de inversión extranjera directa, privatización(indiscriminada),desregulación laboral y de precios, etc. Arno Peters en “Fin del Capitalismo global. El nuevo proyecto histórico” señala que la economía nacional de mercado ha fracasado. En suma: se busca, por los firmantes del EM, determinados objetivos que compartimos, pero mediante un método probadamente fracasado y que lo que ha logrado, según Stiglitz, es abrir el mercado laboral de los países subdesarrollados a la explotación transnacional de empresas extractivas. Humala proclama una economía nacional de mercado y ustedes también. Discrepamos abiertamente. Considero que ello ya debe haber sido evaluado positivamente por las derechas más informadas.

Coincido en reformas integrales en educación, salud, vivienda, promoción de empleo y de pensiones gravando a los que más tienen, así como en recuperar derechos laborales arrebatados, dicen ustedes, por la dictadura fujimorista. Prefiero decir directamente: por la aplicación del neoliberalismo contenido en el Consenso de Washington que aplicaron Fujimori, Toledo y ahora García. Por lo demás, en el actual programa del Partido Nacionalista juzgo que no se plantea como realizar una verdadera reforma integral en educación, salud, vivienda, etc. Estoy seguro que los firmantes si tienen ideas al respecto. Coincido nuevamente con EM en una descentralización que otorgue poder efectivo en lo económico y político a municipios y regiones. Pero para lograrlo no basta, como señalan los firmantes: ”regiones transversales…espacios económicos y políticos viables…efectivo contrapeso al centralismo limeño”, lo cual es importante. Más importante, sin duda, es el rediseño de los gobiernos locales y regionales para democratizarlos. Hoy los municipios son alcaldistas y las regiones presidencialistas. Regidores y consejeros no juegan un rol de contrapeso ni de fiscalización real. La población no goza de mecanismos reales de participación para la cogestión y fiscalización. Ello conduce a abusos, caudillismos, granjerías, falta de transparencia, impunidades y a la antidemocracia. ¿Se quiere otorgar aún más poder a los que ya son todopoderosos? Lo mismo sucede con la Presidencia de la República. La actual Constitución le otorga los poderes de un monarca, quien quiera que sea el Presidente. Los legisladores ni el Presidente pueden ser revocados. Tampoco se da –para la Presidencia-la figura del impeachment, ni se otorgan contrapesos a la Presidencia. Hoy García quiere imponer la renovación por mitades del Congreso y no la revocación, donde sería el pueblo quien decida quien se va. Quiere imponer también el voto facultativo para eternizar en el poder a las derechas, pues lo que se busca es que las mayorías pobres no voten. EM calla sobre estos dos asuntos así como el importante mecanismo democratizador que es la bicameralidad bien diseñada: Diputados para que todos los pueblos de cada provincia están representados y Senado para las regiones. Claro está, con revocabilidad por mitades a mitad del mandato, obligación de rendición de cuentas periódicas a sus electores y una U.I.T. como sueldo mensual. Así eran los sueldos de los parlamentarios antes del fujimorato. La Cámara única de 120 hoy le cuesta al país tres veces más que las dos de antes y la de hoy es más manejable por el Ejecutivo de turno que dos cámaras más representativas.

La estructura del Estado está diseñada hoy para la antidemocracia y para facilitar el caudillismo. Habiéndose dado suficientes muestras de antidemocracia y de caudillismo en Humala: ¿Se trata de servirle la mesa, como está, a quien ya dio muestras de no practicar democracia interna en su propio partido? ¿La actual bancada nacionalista emergió de elecciones limpias?¿Cual es el resultado observable de la calidad de dicha bancada?

Coincido en la necesidad de revisar los TLCs y reforzar mecanismos de integración con América del Sur. No coincido con la fraseología de buscar una “globalización solidaria”. Creo que al término globalización hay que despedirlo. Prefiero una integración paulatina en todos los campos donde primen los valores de la solidaridad y el mutuo respeto.

Finalmente, y no por ello menos importante, un gran vacío del Manifiesto es no haberse referido a la problemática ecológica y medioambiental de nuestro país. La lógica actual de acumulación capitalista en los países subdesarrollados está en la base de la voracidad de las transnacionales y de la permisibilidad de los gobiernos sumisos a dicha lógica. Ello contribuye a violar un derecho colectivo: el de un medio ambiente sano y el derecho de todos a heredar nuestra riquísima biodiversidad.

Huacho, 22 de enero del 2,010

Manuel Benza Pflücker

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