El baile de las Debutantas y la Juventud Demócrata Cristiana. Por: Manuel Benza Pflücker

CRÓNICAS

El baile de las Debutantas y la Juventud Demócrata Cristiana

Manuel Benza Pflücker

El Arquitecto Raúl Morey Menacho era el Secretario General del Partido Demócrata Cristiano (PDC) de Miraflores. Hombre de principios firmes, aguerrido defensor de causas justas y difíciles, fue quien presionó a la Dirección Nacional del PDC (o Democracia Cristiana, como él prefería denominar) para que se realizara un Congreso Extraordinario del Partido para debatir exclusivamente la posición dela DC en relación a la IPC…. y a la necesidad de exigir su nacionalización. Los sectores conservadores y neoliberales,la derecha del Partido, se oponían a tal decisión.Con el apoyo de la Juventud Demócrata Cristiana y de pocos líderes nacionales como Héctor Cornejo Chávez, se tomó la decisión de exigir la nacionalización de la International Petroleum Company, subsidiaria de la Standard Oil de New Jersey. Hasta ese momento el Partido Comunista Peruano, el Frente de Liberación Nacional y el Movimiento Social Progresista lo habían planteado. La prédica de las derechas peruanas, obedientes a los dictados de la Embajada de EEUU, motejaba a los propiciadores de la nacionalización de esa empresa de “comunistas”, ”anti-norteamericanos”, ”pro soviéticos”, etc. La verdad era que gracias a un laudo arbitral que nunca debió aceptarse, la IPC no pagaba impuestos o pagaba muy poco, declarando que el petróleo que salía por su muelle de Talara era mucho menor cantidad que la real. Al finalizar el evento que se realizó en el Cine Ritz, LuisBedoya Reyes salió del recinto muy molesto. Mario Polar, otro conservador, tuvo otra actitud: ”Cuando se pierde democráticamente, se acata con nobleza”. Todo esto ocurrió poco después de haberse iniciado el Gobierno de la Alianza entre Acción Popular y la Democracia Cristiana en 1963.El 9 de octubre de 1968 el Gobierno de Velasco Alvarado nacionalizó a la IPC.Tiempo antes, en julio de 1965,Raúl Morey, disgustado por el silenciamiento sistemático de las actividades y pronunciamientos de la DC por parte de los diarios “El Comercio”, ”La Prensa”, ”Última Hora”(vespertino de “La Prensa”),”Correo” del magnate pesquero Luis Banchero Rossi, Expreso de Manuel Ulloa, etc., invitó a un experto chileno del PDC de ese país, el Camarada Muñoz, para que en el local de la DC de Miraflores(esquina de Diagonal con Berlín)dicte un taller de tres días sobre propaganda política. Deseaba incentivar a los militantes y simpatizantes con fórmulas propagandísticas novedosas. Al evento acudieron militantes y simpatizantes de varios distritos. Muñoz hizo muy bien su trabajo. La gente estaba entusiasmada. Yo era Secretario General de la JDC de Miraflores y, por lo tanto, anfitrión agradecido. Al final del evento pedí públicamente a Muñoz que donara un bombo, instrumento propagandístico de la JDC de Chile. Asintió. Le indicamos donde quedaba la tienda de Domingo Rullo, en una transversal de la Av. Larco, pues lo esperaríamos hasta que llegara con el preciado instrumento mientras se debatía cual podría ser nuestra primera incursión pública con él. Cuando regresó con un bombo rojo, reluciente, ya estaba tomada la decisión: lo emplearíamos el sábado siguiente para oponernos al anacrónico e insultante espectáculo del Baile de las Debutantas que iba a tener lugar, como todos los años, en el “Club Nacional”, moción que presentamos Carlos Bravo y yo. Eran todavía los tiempos en que dicho Club no recibía a cualquier ciudadano adinerado. Se trataba del último reducto de la aristocracia criolla que exhibía apellidos con blasones.Fundaban su poder socialen la alcurnia y su poder económico en latifundios, minería y banca. Durante los meses previos a la “presentación en sociedad” de las hijas predilectas de dicho grupo, las páginas sociales de “El Comercio” y “La Prensa”(dirigida por Pedro Beltrán)mostraban fotos y describían detalles de las joyas que cada una de “las debutantas” iba a llevar a la fiesta. Se hacía hincapié en los modelos de los vestidos diseñados en París, las diademas de la familia, los zapatos de lujo, las sortijas de oro, las pulseras del mismo metal. Un culto huachafo a la riqueza. Un insulto al periodismo bien hecho. Una muestra de sumisión de la prensa escrita al poder social, económico y político.

Se pidió a los asistentes al evento de la JDC discreción. Se quedó en que los detalles de la operación debían ser conocidos el mismo día sábado 3 de julio. En la víspera, viernes 2 de julio sucedieron dos cosas que vale la pena reseñar. Primero, se tomó la decisión de citar a todos frente al Café Versalles a las 21.30 p.m. en la Plaza San Martín,a cien metros del Club Nacional, donde algunos Camaradas habíamos acudido muchas veces a continuar debates políticos después de salir del local partidario de la Avenida Alfonso Ugarte. Se decidió que el bombo lo lleve el Camarada Guillermo Miranda Chávarri, joven estudiante de Derecho, gordo y fuerte.Se trataba de un encargo difícil, pues el portador del bombo podría recibir fácil castigo de la Policía. El segundo asunto involucró solamente al camarada Alfaro y a mí. Alfaro me invitó a una urgente conversación secreta en su casa de la Calle Colina, a 50 metros de La Colmena. Me explicó su posición: la idea del bombo no estaba mal, pero era insuficiente para lograr el objetivo de interrumpir la fiesta y lograr difundir nuestras ideas sobre la frivolidad y la falta de ética de ese sector decadente del Perú. Había que reventar un petardo, una bombarda parecida a las que hacen los pirotécnicos. Lanzarla con cuidado en un lugar en que se logre mucho ruido y no corra peligro la vida de nadie. Caminamos a la Plaza San Martín y me sugirió el callejón entre el Club Nacional y el Cine Colón. ”Sé cómo preparar la bombarda y lo haré de todas maneras. Tú serás el único que lo sabrás”. Me di cuenta que “el loco” Alfaro lo iba a hacer y le insistí en el cuidado de no herir a nadie. A las 10 p.m. iniciamos la marcha alrededor de 70 jóvenes hacia la fachada del Club Nacional. Recuerdo que Lucho Montero avanzaba temerariamente adelante. Delante mío, Temístocles Olivares. Guillermo Miranda y el bombo protegidos por varios camaradas. Retumbaban el bombo y las consignas.  Volantes explicaban, sin insultos, la razón de nuestra protesta. Algunos curiosos se acercaron a prudente distancia. El Club Nacional lucía radiante, con todas sus luces encendidas,  ventanas abiertas. Algunos elegantes invitados nos miraban con sorpresa y curiosidad. Periodistas que cubrían el ingreso tomaban fotos a nuestro grupo. El operativo se estaba agotando. Los nuestros gritaban cada vez con menos fuerza y la fiesta continuaba. Cerré los puños y esperé el bombazo. El estruendo asustó a todos. Las adolescentes guiadas por sus padres comenzaron a salir del Club. La Policía cargó contra nosotros. Algunos manifestantes rodaron por el suelo. Levanté a Lucho Montero, herido. Corrimos hacia La Colmena dispersos. Frente al Hotel Bolívar me encontré con Alfaro. ”Todo se hizo bien, la bombarda, la puntería, y se acabó la fiesta”, me dijo, mientras me mostraba el índice derecho y se lo colocaba en los labios. ”Ni una palabra, ya sabes”, me dijo. He cumplido con mi promesa hasta hoy, más de 47 años después. El Baile de las Debutantas nunca más se hizo. Pero hoy se ha extendido la frivolidad: la prensa “chicha” se ocupa exclusivamente del mundo de la farándula,hechos de sangre manoseados hasta la náusea y jugadores de football que no merecen nada. Frivolidad que alcanza ribetes grotescos cuando disfrazan su argumentación política pro neoliberal en los Diarios Correo o Expreso o en noticieros de TV. Huachafería (además de desinformación sistemática) en la mayoría de los programas vivos de la TV. Se salvan muy pocos medios escritos, ninguno de TV.

El gesto de la JDC valió la pena, pero no tuvo continuidad. Donald Morote, militante democristiano de entonces le obsequió un reloj a Lucho Montero delante de tres periodistas en la Clínica Santa Rosa del Paseo Colón, donde tuvo que ser internado por la golpiza. Eso no apareció en los periódicos.Años después, en 1978,Donald,hombre de izquierda fortalecido por su vivencia en París de mayo-68, me  abrazó emocionado cuando me negué a recibir alimentos en el Hospital de Collique luego de ser evacuado de la Casona de San Marcos en la huelga de hambre de apoyo al SUTEP contra Morales Bermúdez. El Fiscal Miranda Chávarri, como miembro del Jurado Nacional de Elecciones,me entregóen diciembre de 1983 la credencial de Alcalde de Barranco. Un mes después fui despojado del cargo por el entonces desconocido barranquino Jorge del Castillo, vecino de Alan García, también del APRA de Barranco. Lucho  Montero, cumpliendo con su deber, denunció desde la Contraloría en 1992 a un Alcalde fujimorista de Jesús María acusado por cinco delitos. Le dinamitaron su automóvil. Raúl Morey fue en el 2005 Jefe del Plan de Gobierno del Partido Nacionalista Peruano, partidoque se fundó en su casa. Traicionado por Ollanta Humala en enero del 2006, renunció inmediata y públicamente al PNP cuando Humala ignoró-por razones ideológicas- el trabajo que él dirigió durante siete meses acompañado de un excelente equipo de planificadores. Dos años antes de morir se comprometió otra vez con la DC de sus amores. Ya estaba  avanzado su mal, que le impedía caminar.Rindo homenaje a Donald,Guillermo, Lucho Montero, Raúl Morey y al “loco” Alfaro, fallecidos luego de transitar una vida plena de ideales de justicia social. Mi homenaje es continuar en la brega: soy Secretario General de la DC.

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