Varón urbanita de 35 años, el nuevo perfil de drogodependiente. Alejandra Agudo. El País – Salud. Madrid 25 JUN 2013 – 16:44 CET

Fuente: El País
Aumenta el consumo de alcohol y cannabis, según las conclusiones del estudio del Observatorio Proyecto Hombre

Hombre, de 35 años, que vive en la ciudad y tiene trabajo, consume cocaína. Tiene problemas de pareja y tarda diez años en pedir ayuda. Este es el perfil predominante de adicto a las drogas en la actualidad. Así se desprende del informe 2012 del Observatorio Proyecto Hombre elaborado con los datos de 2.910 pacientes de la organización en colaboración con la Obra Social La Caixa y la financiación del Plan Nacional Sobre Drogas. “Este resultado supone una ruptura con el imaginario colectivo de drogadicto como heroinómano o policonsumidor”, ha destacado Luis Manuel Flórez, presidente de esta organización durante la presentación del estudio este martes.

El estudio distingue cuatro tipos de adictos en función de la sustancia consumida. El alcohol es la que más pacientes lleva a las consultas de Proyecto Hombre, un 41,7% del total. Seguida por la cocaína (31,4%), la heroína (5,1%) y cannabis (7%). “El denominador común es la pérdida de salud, vida social y la familia”, ha señalado Flórez.

En todos los casos, la mayoría de los pacientes son hombres. Solo un 9% de las personas que atiende la asociación son mujeres. La cifra es baja porque “ellas consumen menos y normalmente sustancias legales”, ha reconocido Antonio Jesús Molina, director del Observatorio que ha elaborado el informe. Pero también son “más invisibles, piden menos ayuda y cuando lo hacen han dejado pasar más tiempo”, ha añadido. “La mayoría que tienen hijos a su cargo en solitario, lo que las impide mantenerse estables en el tratamiento”, ha explicado Molina. Por eso, Proyecto Hombre planea abrir líneas de trabajo para que esas madres tengan más fácil el acceso a la terapia porque, según Molina, “los programas han sido históricamente diseñados para hombres”.

“Los resultados nos tienen que llevar a adaptarnos y diversificar programas en función del tipo de adicción y los datos que hemos obtenido”, ha subrayado Molina. En este sentido, ha señalado que la mitad de los pacientes, independientemente de la sustancia a la que son adictos, tienen un empleo estable. “Tenemos que buscar un tratamiento que no suponga problemas en su estructura laboral. Eso nos obliga a mantener la confidencialidad, pero también entrenar y educar a las empresas en la detección y prevención de adicciones”, ha adelantado. “Es mejor invertir en recuperar a la persona que despedirla”, ha detallado.

Flórez ha considerado “fundamental que se trabaje la inserción laboral y la formación de los pacientes como parte de la terapia”, ya que un 51% no tiene estudios, según el informe. El presidente de Proyecto Hombre también ha apuntado la importancia de sensibilizar con mayor intensidad para reducir el tiempo que pasa hasta que la persona pide ayuda de un profesional, diez años de media.

Por sustancias, el perfil mayoritario de paciente es el adicto al alcohol, cuatro de cada diez personas atendidas por Proyecto Hombre. Según los datos del estudio la edad media es de 42,7 años, más de la mitad (62,1%) están casados y son hombres. Aunque esta es la categoría que cuenta con mayor porcentaje de mujeres. Los alcohólicos son los que más tardan en ponerse en tratamiento, casi 20 años. En opinión del presidente de la organización, esta demora se debe a que “el consumo de alcohol no está mal visto socialmente”.

El segundo perfil, que corresponde a los consumidores de cocaína (tres de cada diez pacientes). Son, en su mayoría, varones, de 33 años de media y solteros. La mitad conserva su empleo, aunque es el grupo en el que más divorcios y rupturas se producen.

Los heroinómanos y politoxicómanos son el tercer gran grupo de consumidores (5,1% de la muestra). La edad media de este tipo de adictos es de 35 años y son los que más sufren a indigencia o viven en medios protegidos, como albergues. A su vez, son los que presentan mayor porcentaje de delitos cometidos. Un 65% de los heroinómanos ha cometido delitos, un porcentaje muy superior al del conjunto de drogadictos (25%). Este grupo concentra la mayoría de los casos de VIH y hepatitis C.

El cuarto perfil es el consumidor de cannabis, el más joven de todos, con 26 años de media, aunque la edad de inicio en el consumo es a los 15 años. Nueve de cada diez son hombres solteros y viven con sus padres. “Son personas que no reconocen que tienen un problema”, ha indicado el director del Observatorio. Son, sin embargo, los que menos tardan en pedir ayuda: nueve años y medio tras iniciar el consumo. “Tenemos que prestar atención especial a los que consumen alcohol y cannabis porque se salen del planteamiento original del drogodependiente, a la vez que vemos cómo evolucionan los otros dos grupos para mejorar los servicios de asistencia y prevención social”, ha zanjado Molina.

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