Transformar la educación. Elisa Silió. El País. 19 FEB 2014

Fuente: El País
En la era de las redes sociales, el profesor no puede limitarse a transmitir conocimiento
Tiene que instruir sobre cómo encontrar, compartir o redistribuir la información

Bruselas ha dejado claro que los alumnos deben aprender las herramientas tecnológicas, que son ya imprescindibles para desenvolverse en la vida. / LUIS SEVILLANO

Durante siglos eran pocos los elegidos que aprendían a leer y escribir y recibían esta instrucción en su casa a cargo de tutores. Hasta que llegó la revolución industrial y surgieron las primeras escuelas. Hacía falta enseñar al menos los rudimentos básicos del cálculo y la escritura a los trabajadores de las fábricas o de los mercados. Desde entonces, y han pasado más de 200 años, el mundo se ha globalizado y los avances técnicos son meteóricos, pero las clases se siguen impartiendo en el mismo espacio con el mismo método que entonces: el maestro o profesor dicta una lección y los alumnos toman apuntes y, de vez en cuando, preguntan. Así que toca voltear el sistema de arriba abajo, desde la escuela infantil hasta la universidad. Sigue leyendo

NO A LA MINERIA EN LA CORDILLERA HUAYHUASH

28 enero 2012

Apreciados amigos y colegas:

Buenos días, les saludamos muy afectuosamente a todos ustedes, reiterándoles que si aun no ha firmado la CARTA, dirigida al Ministerio de Energía y Minas y Ministerio del Ambiente, háganlo ya, NO A LA MINERIA EN LA CORDILLERA HUAYHUASH, cabecera de cuenca, nevados, ríos, lagunas, bofedales y todo lo que representa fuente de agua, vienen siendo contaminado por actividades mineras.

Hago extensiva su petición a los amigos de la red, para que puedan apoyar con sus datos en defensa de la Cordillera Huayhuash, entrar a la web que indica y al lado derecho pide tus datos, correo electrónico y un check en el cuadradito y aceptar

La carta esta insertada en el siguiente link:

http://actuable.es/peticiones/salvemos-hermosa-cordillera-huayhuash-peru

Saludos.

Celia Pérez Ibarra/Bromatología y Nutrición – UNJFSC
Adscrita a
APPU-HUAYHUASH

Los universitarios estadounidenses se ahogan en préstamos. Barbara Celis – El País – Nueva York 10 ENE 2012

Uno de cada cinco estudiantes será perseguido por impago. La deuda supera los 780.000 millones de euros. Ocupa Wall Street llama a la insumisión

 
Protesta de estudiantes en la Universidad Davis de California. / REUTERS

En Estados Unidos existen pocas cosas tan sagradas como el contrato. Y repudiarlo es algo similar a una herejía. “Es un tipo de obligación que llevamos impresa en nuestro ADN”. Sigue leyendo

Transferencia de conocimiento también en Ciencias Sociales y Humanidades. Fuente: Emprendia

Ciencias humanas y sociales, las grandes olvidadas. Maite Vence. Coordinadora Programa Social Emprende de creación de spin off en ciencias humanas y sociales de la USC. Fuente: Emprendia

Las ciencias humanas y sociales suponen la mitad del potencial humano y económico de las universidades españolas; en el caso particular de la Universidad de Santiago de Compostela, de gran tradición humanística, tienen un peso especialmente relevante. Por tanto, teniendo en cuanta esta realidad, sólo cabe preguntar por qué las políticas científicas implementadas en los últimos años desde gobiernos y universidades olvidan de forma tan irresponsable unas áreas con gran capacidad de creación de empleo y riqueza. Los cambios producidos en las últimas décadas en el marco legislativo español permiten la creación de spin off universitarias, aunque en este sentido, la Ley Orgánica de Universidades y sus reformas, adolece de un marcado sesgo tecnológico que no favorece y en muchos casos ignora por completo la importancia de las ciencias humanas y sociales en lo que a transferencia de conocimiento y creación de spin off se refiere. Sigue leyendo

El auge de la Innovación Social. Fuente: LEIS

El auge de la Innovación Social, la universidad como agente de cambio. Por: Nicolás Monge. Fuente: LEIS

PG
Publicado por:
Nicolás MongeLEIS (Laboratorio de Emprendimiento e Innovación Social)
23 de Noviembre 2011

Entre el 19 y el 21 de Septiembre de este año, se realizó en Viena  el congreso “Challenge Social Innovation”[1] que buscaba reunir al mundo científico y académico de todo el mundo en torno a esta temática, aunque centrado principalmente en el contexto europeo.

Como Laboratorio de Emprendimiento e Innovación Social (LEIS) fuimos invitados a presentar un paper en una mesa cuya temática era determinar cómo las ciencias sociales (incluida la economía) podrían contribuir a la innovación social. El documento titulado: “Social sciences, social innovation and public policy. Universities as agents of change” hablaba de cómo las universidades son actores importantes en la creación de innovación social, puesto que desarrollan conocimiento en diferentes áreas y tienen capital humano e infraestructura para llevarlas a cabo. En este sentido, las ciencias sociales son claves, pues permiten tener un mejor conocimiento de las necesidades de las personas y, por ende, generar soluciones más efectivas. Sigue leyendo

Científicos sociales en la elaboración de una propuesta de Universidad

Fuente: SciDevNet

Universidades del desarrollo deben fomentar conocimiento

Rodrigo Arocena and Judith Sutz

27 enero 2011 | EN | ES

Universidades del desarrollo deben promover demanda por el conocimiento local. Flickr/Tulane Public Relations

Las universidades para el desarrollo deben poner el conocimiento al servicio del desarrollo social, dicen Rodrigo Arocena y Judith Sutz.

La escasa demanda de conocimientos es un serio problema para el desarrollo social y económico en los países en desarrollo. Sigue leyendo

La tarea universitaria y el Congreso. Por Luis Jaime Cisneros. La República del 4 de julio de 2010

Escribo estas líneas en momentos en que el campo universitario está alterado por razones ajenas a la propia tarea universitaria. Por otro lado, escribo también en momentos en que el Congreso parece empeñado en modificar la ley universitaria, con lo cual permitirá perfeccionar cuanto adjetivo negativo puede aplicarse a la tarea congresal. Esos hechos, sin embargo, con ser graves, no deben ofrecernos pretexto para defender la verdadera tarea científica que le corresponde cumplir a la universidad.

   Toda la educación científica quiere hoy desembocar en una simplificación no solo del proceso ‘ciencia’, sino de quienes estamos involucrados en él. Una simplificación racional. Bastará con que analicemos cómo hemos venido formando hombres de ciencia.

Para asegurar su total ‘incontaminación’, buscamos que el candidato rechace toda tentación impresionista. Que se llene de argumentos probatorios. Que se confirme énfaticamente en ‘su’ campo de trabajo, con lo cual ‘su’ campo se hace cada vez más estrecho, más cerrado, más puro. O sea, más estéril. Uno termina, así, asumido por un campo científico bien delimitado. Esto significa que hemos creído posible que no contasen para nada, como motores de la observación y del análisis, como elementos coadyuvantes de la propia voluntad inquisidora la emoción, la religión, su sentido del humor, o su metafísica, su imaginación. De donde el lenguaje con que nuestro estudiante termina comportándose no es el suyo propio.

Esto no puede, ciertamente, llamarse una formación ‘equilibrada’. Y no pongo tanto énfasis en la formación, sino en el adjetivo que busca calificar su rasgo esencial modelador. El modo como yo puedo comprender las tesis de Böhr o de Planck, o las mismas audacias filosóficas de Bertrand Russell o las de Habermas, sabiendo que soy capaz de asociarlas a un mundo con música de los Beatles o los Rolling Stones, forma parte de la manera como esas tesis enriquecen mi experiencia y dan persuasivo y eficaz contenido a cuanto pueda yo realizar con esas teorías en relación con mi labor profesoral. No puedo creer (en esta hora del mundo) que la vida privada del estudiante (con todo lo que tiene de luz o de sombras) pueda desvincularse de su esfera intelectual, porque la función formadora que creo cumplir tiene que cumplirse hoy, para ser integral, en esa totalidad indivisible que es él y su contorno vital. Si así no fuera, mi enseñanza no será humanizada sino fría, descuidada, obsoleta y terminaría por dañar hondamente la intimidad, la raíz esencial desde la que ese estudiante vive y sufre y goza, que es además la raíz misma desde la que arranca su ansia de saber y perfección.

   Claro es que las cosas no ocurren así. Me explico mejor. Todos estamos conscientes de la necesidad de entendernos. Pero no acertamos a hacerlo por causa de un fetichismo oprobioso. Hemos perdido la conciencia de que nuestra tarea pedagógica se hace ‘con’ hombres y  ‘entre’ humanos. Hemos olvidado que la elemental conversación, la oralidad y la sencillez son el instrumento mejor. Preferimos hablar en términos técnicos, como si la tarea pedagógica fuese preparar para el oscurantismo y el hermetismo y no para la claridad y la colaboración, que son los auténticos caminos del profundizar. Al lenguaje de los usuarios estamos reemplazándolo por el lenguaje de las disciplinas científicas y de los tratados especializados que, a la postre, resultan ser el lenguaje de los libros concretos y las casas editoras.

 Insisto que nuestra tarea universitaria consiste en preparar al estudiante para desacuerdos entre la teoría y el hecho. Es la manera ideal para ponerlo en el buen camino. Es consagrada observación que no existe teoría que explique todos los fenómenos de su propio campo de especulación. Pero es en el campo de la dificultad y el error donde la ciencia puede avanzar. El alumno debe ser conducido a operar con hipótesis y a proceder como si la memoria fuese correcta. En verdad: para progresar, el científico trabaja con aproximaciones. Y es bueno prevenirlo para que pueda hacer frente –sin frustraciones– al impacto que suele producir la afirmación legítima de que una teoría, como enseñó Feyerband: “debe ser juzgada por la experiencia y debe rechazarse si contradice enunciados básicos aceptados”. Para que la ciencia tenga vigencia, la universidad nos propone someter la metodología a constante revisión.

Si a esta clase de reflexiones nos convoca la vida universitaria, se comprende que desluce nuestra tarea y frustra nuestro cometido todo intento de reavivar ideologías que nada tienen que ver con la búsqueda del conocimiento.